
Era el 10 de junio del 2007 unos minutos antes de las siete de la tarde. Hacía un calor y un sol espléndido. No se podían ver sus ojos, que ocultaban sus gafas de sol. Pero la sonrisa le daba otro aire a nuestra barca. Era la primera vez que salíamos y remábamos juntos.
Es la primera foto que tomé desde que conozco a Diana. Es extraño y curioso a la vez contemplar esta imagen. La inocencia del momento y la bella amistad que nos unía por entonces. Nadie imaginaba lo que iba a suceder meses después.
Quizás esa sea la principal magia de la vida. Nucna sabes por qué camino vas a ir. Pero todo parecía estar escrito en un guión. Paso a paso, sin precipitarse. Todo perfectamente calculado. Porque las cosas grandes empiezan por ser pequeñas. Van creciendo poco a poco.
Pero el destino es muy caprichoso. Tres meses después volvíamos al Retiro. Pero la amistad había cambiado su nombre, por uno más elevado, que comienza por "a" y que todos ahora conocemos. Algunas historias comienzan en una barca, así que ojo cuando te embarques. Será el momento de remar y mirar juntos en la misma dirección. Eso es el amor...


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