viernes, 30 de enero de 2009

La conexión brasileña-portuguesa



Aunque alomejor todavía no te lo he contado. Allá voy. Casi se me olvidaba. La verdad es que nuestra relación se debió también en parte a una curiosa "trama de espionaje". Una red perfectamente estructurada para que diera el mejor de sus frutos. Algunos lo bautizaron como la conexión brasileña-portuguesa.

Todo empezó a gestarse en una noche un tanto loca y fuera de lo común. En la calle Juan Bravo de Madrid, en "Keeper", se celebraba una fiesta muy peculiar. Una fiesta "made in Deutschland". Para el que no se lo crea fíjense en la "camisola" que lleva la joven moza. Y bueno a raíz de dicho evento conocí a Raquel, la amiga lusa de Diana. ¡Qué peligro con dos portuguesas!


Después conocí también al resto del grupo. Gente muy maja. En un local llamado "El Respiro" empecé a tirarle los tejos. Yo soy así. Así de flamenco, de "chamberilero" y de pirata. Mensajes claros y directos en servilletas. Hasta que una joven brasileña me susurró al oído: "You make a good couple". Unas palabras que unos meses después desencadenarían en lo que somos ahora, una bella pareja.

Y bueno, como no, recordar el primer día completo de enamorados: el 15 de septiembre de 2007, sábado. Paseamos por el retiro. Nos sentábamos en cada banco. Disfrutábamos con cada mirada. Había complicidad y nos brillaban los ojos a los dos. No nos separábamos ni un centímetro. Flotábamos como a 21 centímetros del suelo. Era como empezar una vida desde cero, pero con un color que no está registrado en ningún lugar.

A veces tenemos miedo al cambio y a lo desconocido. Pero ahora sé que mereció la pena. Hace que me sienta vivo, que tenga ganas de volar... Era la hora de emprender un viaje juntos y mirar en la misma dirección. Todo irá bien porque hay respeto, fidelidad y amor. Los tres ingredientes básicos para una sana relación de pareja. Porque como decía James Hunter, "somos tan felices como lo son nuestras relaciones".

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