Las cosas son como son o como deben ser. Pero en el fondo son, porque nosotros decidimos que así sean. Somos libres. Como libre es nuestro amor o nuestra amistad o nuestras relaciones. Hacer un viaje alegra a cualquiera. Salir de la rutina y desconectar del ruido de la gran ciudad. Esa que en ocasiones nos contamina.
Es hora de revivir viejas pasiones, que no malas, sino auténticas. Esas que no se deben perder porque están bien guardadas. Sólo hace falta un poco más de constancia y sacarlas un poco a relucir. Los pequeños gestos y detalles. Decirlo no cuesta nada y te alegra todo el día. La palabra es el mejor arma para todo. Aunque a veces un pequeño silencio y una mirada lo resumen todo.
Después de los aires lusos llegaron los milanenses. Ahora hay que cerrar el círculo y volver a la "tierra prometida". Esa que nos empujó a vivir una nueva aventura, con valles y montañas, con riesgos y alegrías. Pero al fin y al cabo, nuestra aventura. Una aventura por la vida que acaba de comenzar y a la que le quedan aún muchos capítulos por vivir y contar.



